in loving memory of a great friend.

En sus caras se ve el tierno amor sincero
que delataba en ellos un suave fuego ardiente.
El delicado gesto de sus cuerpos,
la mirada infinita entre ellos no vislumbraba
el corto futuro que esperaba.
Como un puño en el pecho el dolor se apoderó de mi
cuando la guerra, implacable, robó por siempre mi amigo.
La encarnación del amor eterno se convertía rápidamente
en una versión distorsionada de una canción distante.
De momento apagaron la luz y no supimos a donde correr,
que hacer cuando sobrecogía el vació.
Pero ese momento captado en fotografía
aun vibra a través del papel.
El suave destello del amor sagrado es eterno.
Pues lo que una vez fue oscuro,
brillará con la mas radiante luz.
Y el amor que de allí se siente es del bueno,
es del que salva.
Aida Hernández Balzac
25-05-06

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